Alejandro Lorenzo

Por Jennifer Custodio.
Alejandro Lorenzo ( A Coruña, 1991) Técnico Superior en Artes Aplicadas a la Escultura por la EASD Pablo Picasso de Coruña; tras dos años trabajando íntegramente en el ámbito escultórico, decide completar sus estudios trasladándose a la Universidad de Salamanca, en la cual se encuentra actualmente terminando el Grado en Bellas Artes; mientras realiza a su vez encargos para otros artistas desde su disciplina dominante.
La reproducción exacta de la realidad en materiales como la resina de poliuretano, han llevado a este artista a ser galardonado con una Mención de Honor en la categoría de escultura de los Premios San Marcos en el año 2015. Asimismo,  ha sido seleccionado en la categoría de fotografía (parte de la toma de imágenes analógicas que practica paralelamente combinándolas con sus otros proyectos).
Fruits séches, consiguió en 2015 Mención de Honor en la categoría de Diseño de Complementos del Certamen Jóvenes Creadores; una idea en la que el artista combina la joyería con las técnicas que trabaja, fabricando objetos que se “dejan llevar”; un ejemplo de todas las huellas objetuales que ha decidido dejar en la casa de DEAD AT HOME durante esta edición.

Su montaje en DEAD AT HOME

Cortina, está elaborada con 210 piezas de resina que reproducen de forma naturalista los propios dedos de la mano derecha del artista. Se trata de un proyecto que reta al espectador; un “feedback” obligado en el que la propia obra — montada justo en la puerta de acceso a la exposición— se convierte en un obstáculo para aquellos visitantes que deseen adentrarse en la casa; no hay alternativa, para adentrarte a las estancias de la casa donde residen los montajes de los otros artistas, debes ser tocado o tocada.
Por tanto, Alejandro Lorenzo crea este site-specific con la intencionalidad de engañar visualmente al espectador, inspirándose y simulando aquellas incómodas cortinas anti-moscas situadas en las puertas de entrada; estableciendo una diferenciación: en este caso, las filas de la misma se componen de dedos; los dedos de su mano. De esta manera, su pieza, realizada ex profeso, se comporta como una metáfora del tacto perturbador de la persona ajena; una reproducción exacta mediante resina de poliuretano donde las falanges se sitúan como despieces muertos de su mano.
Las piezas escultóricas de Alejandro Lorenzo conforman una misma estética, tanto técnica como formal en todas sus apariciones a lo largo de la casa; el color negro las domina como simbología mortuoria, y el efectismo generado en el público confiere a su colección de reproducciones una incredulidad creíble. Por lo que Petite bodegon, se sitúa, cómo el mismo título indica, a modo de bodegón contemporáneo en el salón; donde palomitas, frutos secos, chocolate y Pan de molde, yacen sobre la mesa; introduciendo la gula y el antojo de saborear aquello que nunca probaríamos. Son, por tanto, trampantojos que desean ser algo que no son, pequeñas presunciones de belleza idealizada, que funcionan como una conjunción de alimentos desapercibidos en este lugar de encuentro con los visitantes y con obras como la de Marina Núñez.
Pan de molde, se repite como la fábula de los panes y los peces y aparece multiplicado en el primer baño, compartiendo y colaborando espacio con la artista Paloma Pájaro, y a su vez con la composición sonora de Chema Alonso. Un “no sense” establecido por la obra artística de Alejandro en sus tres dimensiones, frente a la pictórica de Paloma; entonando una sintonía simultánea donde conversa la misma premisa creadora; las estridencias de tono lúgubre donde las campanas anuncian un final, lo existencial, y lo matérico.